viernes, 20 de julio de 2012

El Martirio de la Rodilla de Nadal

Un día después de que Rafael Nadal anunciara que no participará en los Juegos Olímpicos, el equipo médico de la Federación española emitió un comunicado alabando “el gran esfuerzo realizado” por el tenista. Igual que el jugador, el doctor Cotorro no le puso nombre a esa dolencia que obliga ahora al mallorquín a echar el freno otros 15 días, para un total de un mes de descanso desde que fue eliminado en Wimbledon. Fuentes consultadas por este diario aseguraron que se trata de un dolor agudo en el tendón rotuliano de la pierna izquierda que se ha unido a los ya frecuentes en ambas articulaciones. Los resultados de Nadal, que ha conquistado al menos un grande en los últimos ocho cursos, así como su constante presencia entre los tres mejores desde hace siete años, reflejan que el mallorquín no se lesiona más de la media. Las rodillas, sin embargo, le martirizan desde que tuvo que adoptar unas plantillas para corregir una peligrosa lesión en un pie (2005), alterando los equilibrios de su musculatura. Ahora, el número tres se encuentra ante un camino que conoce bien: intentar escalar, como tantas veces, desde el abismo del dolor al Olimpo del triunfo.
"Es como comprar una casa: luego hay que pagarla". 2008. Para entonces, Nadal lleva años jugando con esparadrapos alrededor de los tendones rotulianos, intentando mitigar un dolor que también se le acabaría trasladando a los cuadricipitales. Hasta su renuncia a participar en los Juegos de 2012, nunca había afrontado una decisión tan amarga como aquella que tomó en 2008: no competir en la Copa de Maestros ni en la final de la Copa Davis, contra Argentina y en Mar del Plata, por los dolores que sufría. Fue la factura de un año extremadamente exigente, en el que conquistó por primera vez el número uno, el oro olímpico y Wimbledon.
“He tocado fondo mentalmente”. 2009. Por primera y hasta ahora única vez en su carrera, el mallorquín se inclina en Roland Garros (octavos de final, Robin Soderling). Crecen los rumores sobre que esa derrota llegó con el campeón disminuido por dolores insoportables. Al poco, Nadal se da de baja en el Queen’s. Se trata intensivamente para intentar competir en Wimbledon, donde defiende el título. Llega a viajar a Londres, donde disputa la exhibición del Hurlingham para probarse, y finalmente, al borde de las lágrimas, tras larguísimos días con sus noches empleados en recuperar las rodillas, anuncia que no se presentará al torneoTardaría mucho tiempo en recuperarse anímicamenteVER MAS AQUI>>

Reacciones: