
El músculo pubocoxígeo, también conocido como PC, es probablemente el músculo más importante en los temas sexuales, así como en algunos problemas de salud. Se encuentra situado en el suelo pélvico, que básicamente es la base de la pelvis: justo la zona del perineo, esa extraña zona entre el ano y los genitales.
Las razones por las que este músculo es importante son similares para ambos sexos:
En la mujer:
Les permite apretar más el pene (o demás) en la vagina, con lo que pueden sentir más las relaciones, y tener más control sobre ellas.
Se recomienda en los casos de incontinencia urinaria, especialmente después del parto.
También se suele emplear en los casos de dispareunia ( dolor en las relaciones sexuales), escasa libido o dificultad para llegar al orgasmo.
En el hombre:
En el hombre:
Realiza presión sobre la próstata, haciendo más placenteras las relaciones sexuales.
Con entrenamiento se puede llegar a conseguir orgasmos secos, más intensos, más largos e incluso orgasmos múltiples.
Ayuda en los casos de eyaculación precoz.
Este músculo está relacionado con otros cercanos, algunos de los cuales rodean el ano, por lo que se pueden dar casos de excitación anal.
Vamos a hacer un resúmen de los pasos para los ejercicios de este músculo (que también suelen llamarse Kegels, aunque este nombre se suele destinar más al caso femenino):
1. “Encontrar” el músculo: Es un músculo no demasiado grande, y que utilizamos inconscientemente, así que lo primero es conseguir reconocerlo y sentirlo. También es importante “aislarlo” de otros, como por ejemplo las nalgas o el bajo abdomen;
2. “Dominar” el músculo: Aprender a controlarlo de forma consciente, con precisión y seguridad. ¿Que cómo se hace? Pues por prueba y error al principio, palpando la zona, y luego ya por repetición;
3. “Ejercitar” el músculo: Esto ya es lo más normal, como cualquier músculo hay que ejercitarlo para que se desarrolle y tenga potencia.


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